Solo futbol base

FUTBOL CON RAQUETA

FÚTBOL CON RAQUETA

 

El tenis comparte con el fútbol el uso de una pelota de distinto tamaño. Poco más. Desde la psicología sabemos que el deporte de la raqueta es una de las disciplinas que más concentración necesita y más tensión genera. Que se lo digan a nuestro admirado Rafa Nadal. Comparado con el fútbol envidiamos el mayoritario respeto del público y los buenos modales de casi todos los tenistas. La evolución del tenis ha ido por delante del balompié. Ha sido el primer deporte en aplicar las nuevas tecnologías para mejorar la justicia de sus decisiones con el llamado “ojo de halcón”. Ha habido algunos casos de rebeldía que chocaban en un ámbito tan exquisito. Recordemos a McEnroe con berrinches. Ahora, la mayor bronca del tenis poco tiene que ver con cualquier incidente menor de una disputa futbolística. Esta semana hemos visto como la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) ha sancionado al tenista australiano Nick Kyrgios en relación a unos incidentes provocados en un partido disputado en Cincinnati. La sanción que se ha aplicado es ejemplar. Una palabra que se suele utilizar como sinónimo de castigo duro para que otros aprendan de sus consecuencias. Decimos que es ejemplar porque es un ejemplo de cómo sancionar para evitar que estas conductas agresivas y antideportivas vuelvan a repetirse. Además de una multa y una suspensión para jugar, se añade un plazo de prueba para que se active dicha sanción. Es decir se activará el castigo si no se repiten conductas similares en los próximos seis meses. Pero lo más interesante de esta sentencia deportiva que le ha impuesto la propia ATP a Kyrgios, es que le “condena” a tener el apoyo de un profesional de la psicología para que le ayude a corregir su comportamiento violento objeto de sanción. Me parece una decisión encomiable que intenta solucionar un problema de la mejor manera para el profesional, el deporte y el público en general. Hoy por hoy sería inimaginable, y puede que hasta motivo de mofa, una propuesta de este tipo en el mundo del fútbol. Pero tiene todo el sentido del mundo. Al igual que ha pasado con otros avances, estoy seguro de que, una vez más, el tenis va por delante y se terminará por imponer en el fútbol.

 

Nuestra Constitución consagra que las penas por los delitos cometidos deben estar orientadas hacia la reeducación y la reinserción social. En el fútbol base vemos semana a semana cómo se suceden y reiteran comportamientos que van desde un simple apercibimiento, hasta sanciones que implican varios meses sin jugar al fútbol o dirigir partidos en el caso de entrenadores. ¿De verdad consideramos un gran avance que un joven se quede sin jugar tanto tiempo? ¿No será que en muchos de estos episodios violentos hay detrás una realidad de vida familiar, escolar y social desestructurada y en riesgo de exclusión social? ¿Y si quitamos el fútbol a estos chicos no estaremos cerrando de golpe una de las pocas vías de socialización y realización personal que poseen? En todo caso debemos aclarar que una conducta violenta en un campo de fútbol debe ser un delito si esa misma conducta lo es fuera del césped. Algo que no debemos tener muy claro. Por un misterio, de sobras conocido, las reglas de comportamiento social sufren una transformación radical cuando traspasamos la entrada de un campo de fútbol. Tanto a la entrada como a la salida. En ese peculiar templo verde, y sus alrededores, se tiene una valoración muy distinta de que lo desagradable que pueda ocurrir dentro no tiene nada que ver con la sociedad que ahí fuera. En términos de comportamiento la distancia con la acera de enfrente se mide en años luz. Los insultos, amenazas y agresiones que vemos y denunciamos en los campos de fútbol serían motivo de intervención policial en cualquier otro ámbito social. Digo esto porque sigue habiendo cierta aversión y autoprotección en el mundo del fútbol sobre que lo que ocurre en un partido pertenece a una especie de sociedad secreta futbolística que tiene sus propias reglas. Si es un delito se debe tratar como tal. Es la única manera de que el fútbol forme parte de la sociedad en igualdad de condiciones, para lo bueno y lo malo. Ahora, es lógico que exista una justicia deportiva propia que puede y debe ser compatible con la ley y las normas que rigen nuestra convivencia. Y es en este aspecto donde sería muy positivo que el ejemplo del tenis se pusiera en práctica. Cada día conocemos nuevas sentencias judiciales con penas que consisten en trabajos a la comunidad y/o de reparación del daño causado para que las personas cumplan determinadas condenas. La idea es que quienes se saltaron la ley sean conscientes del daño causado o que conozcan de cerca determinadas problemáticas sociales. Algo muy indicado para determinados delitos de odio, xenofobia, racismo y homofobia, entre otros. Nada mejor que conocer la otra realidad de nuestra sociedad para que tomemos conciencia de que los episodios de violencia, o el gamberrismo de calle, causan graves perjuicios al conjunto de la sociedad. Algo que vivimos semana a semana en la quema de contenedores que pone en peligro vidas y bienes de todos.

 

Como nos gusta aportar soluciones creo que merece la pena estudiar una propuesta similar para el fútbol. La idea sería implementar en las sanciones que aplican los Comités de Competición medidas de reeducación del comportamiento impartidas por profesionales de la psicología deportiva. De hecho el sistema se podría parecer mucho al que tienen que realizar los conductores para recuperar los puntos de su carné que, en este caso, sería la ficha federativa. Creo que un acuerdo de colaboración entre la Federación de Fútbol, el colectivo arbitral, la Federación Española de Psicología del Deporte, el Colegio de Psicólogos y la Dirección General de Deporte del Gobierno de Aragón podría ser muy beneficioso para los deportistas, sus familias y el propio fútbol. Por cierto algo que le hubiera venido muy bien a Morata (y a muchos más desconocidos) para aprender a no perder los nervios ni dentro ni fuera del campo. Con estas propuestas todos salimos beneficiados, porque el objetivo para erradicar la violencia en el fútbol no es castigar más sino aprender mejor

 

 

    José Mendi

            Presidente de la Sociedad Aragonesa de Psicología Deportiva (SAPD)

 

 

 

 

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies